Deja de procastinar

El hábito

Si miramos a la Real Academia Española de la lengua, se define el hábito como: “Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas”.

Estoy convencido que alguna vez has oído la frase: el ser humano es un animal de costumbres. Pues es totalmente cierto. Repasa tu día, seguro que ya tienes muchos hábitos. El problema es que no todos los hábitos son buenos, y sobretodo el mayor problema es, que deshacerse de un hábito es difícil. Cambiar un hábito por otro puede llevarte unos 21 días en el mejor de los casos. Necesitas practicarlo diariamente. Y precisamente porque no es algo fácil, es necesario que tengas claro tu objetivo, seas perseverante y te dediques a un hábito cada vez. La multitarea lleva al desastre incluso en la adquisición de los hábitos.

Pongamos como ejemplo el hábito de tomarte un vaso de agua cuando te levantas por la mañana. Parece que no debiera ser tan complicado. Realiza esta acción cada mañana y anótala en tu diario o calendario. Toma nota de los días que has realizado esta acción y también de los días que no lo has hecho. Llegará un día que te levantarás y tomarás un vaso de agua sin pensarlo, del mismo modo que probablemente antes ponías a hacer el café. El día que eso pase, pasa a otro hábito. Quizás te lleve menos de 21 días o quizás te lleve más. La cuestión es que sea aceptado por tu cerebro y lo procese como algo mecánico a realizar.

Al inicio te recomendaría que empezaras por los hábitos más fáciles, o lo que te apetezca más hacer. Así no te sentirás presionado por adquirir un hábito complejo o del que no sientes ningún tipo de motivación.

Ahora ya sabes que el hábito es la base de todo. ¿No pensabas que esto de la productividad no conllevaría ningún esfuerzo verdad? Pero la buena noticia es que ya has dado el primer paso y el camino es más fácil ahora.

Ya conoces el hábito y el flujo. Serían como Dios y la Biblia. ¿Pero que serían sin el Diablo? El siguiente capítulo trata sobre él.

EJERCICIO: Identifica los hábitos que ya estás realizando y deshazte de los que no te aportan nada bueno.

La procrastinación

Si entramos a la definición, procrastinar es aplazar o postergar algo que debe realizarse, haciendo otras cosas más irrelevantes o agradables. Esto te producirá un placer inmediato, pero cuando ese período momentáneo pase, te sentirás peor por no haber realizado la tarea que realmente necesitabas hacer.

Cuando yo estudiaba bachillerato aplicaba sin cesar este mal hábito, al que en el capítulo anterior he comparado con el diablo, ya que supone la tentación de realizar algo momentáneamente placentero, a costa de no realizar la actividad que realmente debería haber hecho, y sentirme mal a posteriori.

Al principio de curso me perjuraba que estudiaría sistemáticamente cada semana para no llegar el día antes del examen, y tener que realizar tardes maratonianas de lectura y estudio. ¿Creéis que lo conseguí? Cada semana mi mente encontraba algo mejor que hacer, y lo peor es que me autoconvencía con cualquier excusa sin sentido para seguir aplazando el estudio a la semana siguiente. Me decía frases como: “empezaré después de que termine este programa en la tele” o “no hay tanto para estudiar, ya lo haré la semana siguiente”…

¿Te parece familiar? Estoy convencido que te has encontrado en situaciones iguales a lo largo de tu vida. Huye de la procrastinación. Ten muy claras las tareas que tienes que hacer y no te desvíes de ellas. En la época actual las redes sociales, YouTube, correo electrónico y otras páginas webs, son fuente inagotable de distracciones que deberemos evitar.

Ahora que ya sabemos las tres patas de la productividad (flujo, hábito y procrastinación) pasemos a las herramientas para aumentar tu productividad.

EJERCICIO: Durante tu día, identifica aquellas acciones de procrastinación que realizas

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