Reflexiones electorales

Antes de nada, y como siento que debo alguna explicación por mi prolongado silencio, aclaro que fue producto de un progresivo e involuntario abandono, y no de una decisión consciente (o dicho de otra manera, lo he ido dejando por una “melancolía existencial”, tipo Cornapecha, y no por un “¡pues ya no escribo más!”, como tantas veces le hemos leído a nero) .

La reflexión que me ha sacado de mi mutismo es política, y saco el tema aquí aprovechando que este foro, como sabemos todos los habituales, hay una libertad total para escribir lo que te venga en gana, a diferencia de otros foros deportivos – 6cero, por ejemplo- en los que atajan rápidamente cualquier tema que pueda salirse del estríctamente deportivo (a un servidor ya le han censurado tres artículos). Es cierto que esa libertad no es algo que busquen los gestores de la Web; ocurre, simplemente, que los gestores pasan olímpicamente de gestionar la Web, convirtiendo esta Comunidad en algo parecido a un edificio abandonado: puedes hacer en él lo que te venga en gana porque no hay nadie vigilando.

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Dicho esto, vamos a romper unos cuantos cristales, que un servidor tiene los bolsillos llenos de piedras…

DEMOCRACIA DIRECTA VS “DEMOCRACIA” ESPAÑOLA

Parafraseando a Marx, un espectro recorre España: la demanda cada vez mayor de democracia. Se empezó exigiendo primarias en los partidos, luego aumentó el voto a las formaciones políticas minoritarias, y finalmente se ha comenzado a hablar de democracia directa, así como de “democracia líquida”.

La democracia directa no tiene mayor misterio: se basa, simplemente, en someter las decisiones importantes a un plebiscito. En otros paises es de lo más normal: ¿matrimonio homosexual? Referendum. ¿Rescatamos a los bancos o dejamos que quiebren? Referendum. ¿Somos un pais laíco, aconfesional, o nacional-católico? Referendum. Etc, etc.

La democracia líquida es menos conocida, y consiste en que un partido político, antes de votar a favor o en contra de una ley, o adoptar una línea política, lo someta a votación entre sus militantes. De esa forma el papel de los diputados de un partido se limita a votar lo que previamente ha decidido, no la cúpula del partido, sino su militancia.

Por supuesto, todo esto produce vértigo en España, donde nuestro concepto de “democracia” es reducir a la ciudadanía a una masa de borregos cuya participación política se limita a votar cada cuatro años al PPSOE. Caciquismo a nivel nacional. Tampoco es nada nuevo por estos lares: hace exactamente cien años, durante la etapa denominada “La Restauración”, reinaba un Borbón cada vez más discutido, el gobierno se lo repartían por turnos el partido liberal y el partido conservador, la corrupción era una lacra, y en Cataluña y las Vascongadas crecía el separatismo. El paisaje os suena, ¿verdad?

Podemos decir, por tanto, que el pueblo español siempre vuelve a los mismos esquemas, y que, en realidad, estamos muy cómodos en la dinámica bipartidista a la española, que se rige siguiendo los siguientes principios:

1.- O eres del PSOE, o eres del PP (aunque también se puede ser un “tocapelotas”, también conocidos como “nacionalistas”), y si no te identificas voluntariamente con ninguno de los dos grandes partidos, ya se encargarán los demás de clasificarte según a quien critiques más.

Por extensión, cualquier asunto tiene dos caras: lo que diga el PP, y lo que defienda el PSOE. Aunque digan lo mismo. Esto nos permite vivir situaciones tan divertidas como verlos cruzarse insultos y críticas en una campaña sobre el Referendum sobre la Constitución Europea… en el que ambos apoyaban el “Sí”.

2.- Ser del PSOE o del PP es como ser del Madrid o del Barça: de pequeño eliges tus colores, y no vale cambiar. A partir de ahí, “tu” partido puede convencerte mucho, poco o nada, pero tienes que votarles igualmente, y en todas las categorías: elecciones locales, autonómicas, nacionales y europeas. Para evitar errores puedes traerte el voto en un sobre, ya cerrado, de tu casa.

3.- Cuando se destapa un caso de corrupción en “tu” partido puedes optar por defender su inocencia, si es posible, o bien en gritar que los del otro partido son más corruptos. En cualquier caso, nunca exigirás que rueden cabezas entre “los tuyos”, hagan lo que hagan, porque eso sería darle munición al enemigo. Así es como se consigue una clase política totalmente corrupta a todos los niveles.

4.- Los del otro partido son extremistas. Siempre. Rojos, o fascistas, según el partido, pero en cualquier caso extremistas. No les escuches.

5.- Si “tu” partido está en la oposición, la culpa de todo la tiene el gobierno. Si “tu” partido está en el gobierno, la culpa de todo es de la herencia del otro partido (o del franquismo, si hace falta recurrir a eso). Además, y en este último caso, siempre se puede alegar que la oposición se dedica a hacer oposición – ¡los muy cabrones!- en lugar de “remar todos juntos para salir de la crisis”. Signifique lo que signifique eso de “remar”.

6.- La izquierda es lo que diga el PSOE, y el PP defiende la unidad de España porque lo dice Dios. Eso permite, por un lado, que el PSOE pueda privatizar, rescatar bancos privados con dinero público y bajarle los impuestos a los ricos, y siga siendo “de izquierdas”, y, por el otro lado, que el PP, en 1996, les diese todo lo que querían a CIU y PNV (Arzallus, el viejo líder del Partido Nacionalistas Vasco, llego a decir que “hemos avanzado más con Aznar en 15 días que con Felipe Gonzalez en 15 años”), y nadie diga nada.

Y todo esto, repito, nos ha parecido muy bien a los españoles durante 30 años. Es por eso que ahora, el PPSOE, y los medios de comunicación que les sirven – que son practicamente todos- están tan desconcertados. ¿Que ha pasado con el voto útil? ¿De donde salen estos del 15-M, y como es que nadie sabe si son del PSOE o del PP? ¿Como es que ahora la izquierda no es, automáticamente, lo que diga el PSOE? ¿Porqué de repente la derecha exige al PP ser “neoliberal”, en lugar de votarle sin más? Pero aún, ¿como es que los casos de corrupción no desaparecen en el olvido, como siempre?

Convendría que alguien se sentase con los chicos del PPSOE y les explicase por que los borregos comienzan a parecer personas. Pero eso es algo que no puedo hacer yo.

Mejor que lo haga el Jocker.

BUENOS DÍAS, PPSOE. AL HABLA EL JOKER…

– ¡Oiga, usted no puede estar aquí! – exclama Rajoy- Esta es una reunión entre el PP y el PSOE… ¡los legitimos representantes del pueblo!

Desde una esquina sombría de la sala emergen una serie de carcajadas socarronas ante estas últimas palabras.

Y yo pensaba que mis chistes eran malos – masculla el intruso, saliendo de entre las sombras.

– ¡Voy a llamar a seguridad! – grita Rajoy, intentando fingir autoridad.

– No, espera. – interviene Rubalcaba- Quiero oir qué propone.

Indiferente a unos y a otros, el hombre de la cara marcada avanza hasta la silla más cercana. Sin prisa, toma asiento. Chasquea la legua. Se humedece los labios. Dirige una mirada torva, pero algo jocosa, a su auditorio. Y rompe el silencio.

– ¿Por donde empezamos? No sé si os habéis fijado que, últimamente, la Justicia se os está poniendo algo respondona. Ahí tienes a la Jueza Alaya, imputando a la mitad del PSOE andaluz por unos cientos de millones extraviados en unos EREs. O el empeño de la polícia en tirar del hilo de Barcenas, en lugar de aparcar el asunto como una Gescartera cualquiera.

El Joker se inclina hacia adelante y alza un dedo, de forma categórica.

– ¡Hace diez años esos policías y jueces no se habríanatrevido a cabrearos!

>> Y bien… ¿qué ha pasado? ¿os habéis hablandado? ¿Tal vez habéis decidido dejar que la Justicia haga limpieza en vuestro partido? Noooo, no es nada de eso, ¿verdad? Ha sido la crisis…

>> La crisis le ha enseñado a la gente vuestra verdadera cara. Desgraciadamente. Y ha resultado que la cara del PSOE y la del PP eran la misma: la de Angela Merkel, con sus brutales subidas de impuestos (y toma puñalada por la espalda, neoliberal que votaste al PP) y sus recortes sociales (y toma puñalada por la espalda, progresista que votaste al PSOE). Y entre el paro, la subida de impuestos, y los recortes, los españoles han comenzado a pasar hambre. Lo cual nos daría igual a todos, ¿verdad?, si continuasen mirando el fútbol y votando al PPSOE. ¿Que más dá que pasen hambre?

>> ¡Ah! Pero el hambre agudiza el ingenio. Y he aquí que los borregos han descubierto, de repente, que elegir entre dos opciones que son la misma no es democracia. Y a partir de ahí, toooooodo se cae: si ya no podéis ni controlar a vuestra propia gente, perdéis influencia; dejáis de ser útiles a las grandes corporaciones que controlan los medios de comunicación; los jueces y policias os pierden el miedo. Y sin el apoyo de los medios, y acosados por la Justicia, aún perdéis más influencia entre la gente. Estamos… ante el clásico… ¡circulo vicioso!

– ¿Y cual es la solución? – inquiere Rubalcaba – ¿qué deberíamos a hacer?

– Es muy sencillo: acabar con la crisis. Pero claro, vosotros sois incapaces de resolver una simple sopa de letras (aunque no dejáis de practicar durante los plenos), así que, en realidad, solo he venido para anunciaros que estáis jodidos. Del todo. Ya habéis dejado de ser útiles a los que mandan (que obviamente, nunca fuistéis vosotros), por lo que me han envido a hacer.. recortes.

El Joker se levanta. De un bolsillo de su raida chaqueta extrae un puñal. Sin prisa.

>> Y… ¿por qué tan serios?

¿EL FIN DEL PPSOE?

Aquí nadie conoce el futuro, por lo tanto no diré que esto sea el final de nada – o el principio de algo-. Es posible que ambos hermanitos, PP y PSOE, logren escapar del metaforico cuchillo del Joker; Dios sabe que son escurridizos como comadrejas. Sin embargo, ambos lo tienen muy mal.

El que peor lo tiene es el PSOE. Sin discusión. La candidatura de Rubalcaba ha nacido muerta, como no podía ser de otra manera, pero el actual secretario de los socialistas parece dispuesto a arrastrar al partido a la desintegración antes de que soltar el puñetero sillón.

La situación del PP no es tan desesperada: por un lado, porque está en el poder, donde se sufre menos desgaste que estando en la oposición. Por otro, tiene un electorado más fiel, aunque solo sea porque en la derecha no hay muchas alternativas.

Sin embargo, hasta el fiel electorado del PP se está resintiendo de la cantidad de puñaladas recibidas. Y es que hasta ahora existían dos formas de afrontar un programa electoral: cumplirlo o ignorarlo. El gobierno de Rajoy ha inventado una nueva: hacer lo contrario sistemáticamente. ¿Que se prometió? ¿Menos impuestos? ¡Toma puñalada!

 

Aquí siempre surge algún leal del PP que arguye que el PSOE mintió sobre el déficit, y que los populares hacen lo que hacen por la herencia recibida (¿os acordáis del punto nº 5? “Si “tu” partido está en el gobierno…”). Este argumento tiene el problema de que, en su momento, el PP acusó al PSOE de mentir sobre las cuentas, con lo que se supone que ellos ya sabían lo que había. No obstante, aceptemos pulpo como animal de compañía. Es más: ignoremos todo lo prometido respecto a bajar el paro heredado por el PSOE (5 millones con Zapatero, y más de 6 millones con Rajoy). Pongamos todo eso en la cuenta de Zapatero. ¿Porqué no?

El 6 de noviembre de 2012 el Tribunal Constitucional resolvió sobre el recurso contra el matrimonio homosexual; en concreto, resolvió resolvió tumbarlo, afirmando que el matrimonio gay era plenamente constitucional. Pues el PP, con su mayoría absoluta, no solo no reforma la ley – que puede-, sino que al líder de las Nuevas Generaciones del PP le falta tiempo para aparecer en la SER felicitándose por la Sentencia que tumbaba el recurso que ellos habían interpuesto, y afirmando que “desde el PP solo deseabamos aclarar si la medida era constitucional o no“. ¡Qué par de huevos!

Y conste que a servidor le parece muy bien el giro de 180 grados que ha dado el PP, pero el votante popular no puede sino gemir ante semejante traición, ya que es él quien ha puesto a Rajoy en el gobierno, y no los que estabamos satisfechos con las políticas sociales de Zapatero.

Nada que decir sobre los elogios que dedicó el Sr. Jorge Fernandez Díaz a su antecesor en el ministerio de Interior; llegó a calificar de “ejemplar” la política antiterrorista de Rubalcaba. O del tema de la educación en Cataluña, donde la inmersión lingüistica va a más, y nadie en el Ejecutivo se encarga de hacer cumplir las Sentencias de los Juzgados. Y ya que estamos en Cataluña, ¿qué decir del tema del déficit autonómico? No es solo que Rajoy no lo haga cumplir – y eso que prometió máxima firmeza en el asunto-, sino que ya hasta el Partido Popular de Cataluña exige trato de favor para su comunidad (¡esa puñalada sí que no se la esperaba nadie!).

Se podrían seguir citando ejemplos ad nauseam – reparad en que ni he citado al Sr. Bárcenas-, pero, con todo, mi puñalada favorita es la del canon de la SGAE: el PP no solo no ha retirado esa aberración tributaria, sino que la ha blindado convirtiendolo en una partida de los presupuestos generales del Estado. De esa manera, la SGAE ya no necesita imponer el canon de CDs virgenes y el resto de material informático, sino que lo cobrará directamente de los bolsillos de todos los españoles.

Hay que detenerse sobre este tema, porque, si bien no es la traición más grave, si es la más espectacular que ha sufrido el votante del PP a manos de su propio partido. Y ello por la sencilla razón de que no hay motivo alguno para hacerlo: España no puede permitirse pagar millones de euros a la SGAE (¿no había dejado Zapatero un agujero tremendo en los presupuestos? ¿es que para sanidad y educación no hay, pero para la SGAE sí?), por lo que no hay razón de Estado para ello, pero es que tampoco se ha conseguido nada en el plano electoral: los de la zeja siguen atacando, día sí y día también, al PP y a sus electores. Cada gala de los Goya es un puñetero piquete sindical…

Y como no existen motivos políticos, ni tampoco electorales, que justifiquen esto, solo queda pensar que el PP ya no necesita más razones para hacer lo contrario de lo que prometió que el sádico placer de hundir la daga en el hígado de sus votantes.

MAYORÍAS Y MINORIAS

Todo lo anterior nos ha llevado al punto actual, en el que peligra la hegemonía del PPSOE, y se comienza a elevar desde la sociedad una demanda de democracia directa. Contra esta corriente se ha argumentado que un sistema así dejaría a las minorias expuestas al capricho de las mayorías; argumento que no se sostiene desde el momento en que la democracia consiste, precisamente, en el gobierno de las mayorías, y que es precisamente lo que no tenemos hoy en España, pues esa minoría que habita en el Congreso se dedica a ignorar la voluntad de la mayoría que les ha elegido.

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